No me habléis de música si no habéis escuchado su risa tumbada en el césped mientras la estas haciendo cosquillas.
Que a mi el sol, me gusta más cuando se refleja sobre su espalda desnuda y lo veo desde el otro lado de la cama.¿Para que contar estrellas si puedo contar sus lunares? Uno a uno, poco a poco, formando lineas y dibujos jugando como un niño que persigue los globos que guardan sus sueños.
No me habléis del Taj Mahal, ni de la Torre Eiffel en invierno. Yo he visto su sonrisa entre beso y beso y para mí, esa es la octava maravilla.
No me habléis de una casa en el Caribe con hamacas un buen Bloody Mery en mano, porque para mi el paraíso, es una noche de invierno con ella abrazándome en el sofá, con una taza de cola-cao en la mano y viendo una peli bajo una manta.
Que queréis que os diga, que el cielo estrellado es muy bonito, pero a mí el negro me gusta más en sus pupilas dilatadas.
Que para cielo sus ojos;para paisaje su cuerpo; y para amor, el suyo.
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