domingo, 27 de julio de 2014

Nueve pecados capitales.

Ha llegado la hora de decirte adiós, incluso antes de empezar. Que sepas que lo que podía darte yo, ninguna mujer te lo puede dar. Que ver la Luna es muy bonito, pero tocarla con los dedos desde un tejado del barrio de Malasaña, es otra cosa. Me tuviste noches y noches pensando en como tus manos se movían siempre que hablabas o como te mordías el labio cuando mirabas el mio. Te voy a confesar que incluso, hubo una noche (a la mierda, todas y cada una de ellas desde ese puto Febrero) que pensaba en como seria tus manos en mis caderas y mi cintura en la tuya al ritmo del Flaco de Ubeda. Y ahora las noches las voy a pasar con dos copas de mas echándote de menos, pero así las ojeras están justificadas y no tienen tu nombre, tal vez si. Y total, un polvo sin musica tampoco es un pecado. ¿Sabes lo que sí es un pecado?
La gula por quererme sin tenerme.
Lo ebria de amor que he estado por tu culpa, y ahora, que puta es la absenta.
La lujuria en tu cabeza matándome a polvos en tu habitación, que alguna vez hasta me pareció escuchar un gemido.
Que vanidosa que fue la Luna al iluminarnos. (Mal)dita noche.
Ahora podría estar matándote a besos y sin embargo aquí estoy, cigarro en mano (menuda metáfora,). Llegados a este punto, ¿que mas da?
Seria otra cosa si habláramos de la ira que me posee al verte en brazos de otra.
De tu tristeza porque en alma y mente, mi sonrisa te las deja locas.
De la pereza que le da enfrentarse a una gata con 7 vidas ( ahora 6, para que engañarnos).
Y de la puta soberbia de esta última copa que no entra.
Porque para noveno pecado, ya estas tu.

martes, 22 de julio de 2014

Reflejos.

No  se que quieres que te diga. ¿Que me muero por estar ahi contigo? Pues mira,si. Que daría lo que fuera por irme contigo el parque, a tumbarme en la noche de verano y notar como sube y baja tu respiración. Que me llenes la cabeza con efectos especiales y directores de cine que no recuerdo, pero benditos sean. ¿Que quieres que te confiese? ¿Que me encantas? ¿Acaso la forma en que te miro no lo demuestra? Que te comería a besos y a todas horas. Que mi piel se eriza solo con que la toques ( y mira que desde hace tiempo yace escondida). Ahora mismo te imagino riendote con esa frase de Los Simpsons que tanto te gusta,y que esa V de vendetta no es casualidad (tu ya me entiendes). Que contigo me iría a donde sea, como sea. Aunque a falta de dinero, mejor tu cama y tus manos en mi pelo.
Sabes que me quieres, porque lo sabes y porque tu forma de mirarme te delata. Pero no se si es un juego o no. Porque cada noche, ella te manda un beso y tu te dejas, aunque tus ojeras llevan mi nombre.  Y las buenas noches, quieres pasarlas conmigo.
¿Y mientras yo? Pues yo, yo entro en otro garito de Huertas y me dejo querer, aunque en mi cubata negro me ha parecido ver el reflejo de tus ojos. Y ya no se si si, si no, si me quieres o si te deseo yo.
Solo se que mañana yo me iré a saltar de tejado en tejado por Madrid ,ella seguirá contigo, y tu, tu estarás queriéndome a mi.

domingo, 13 de abril de 2014

Si, no.

Hace ya tiempo que te escribo, y tú no te das ni cuenta.
Hace ya tiempo que te miro, y tu solo me ves. O no. O sí. No lo sé, ya no sé si me ves, me miras o me quieres, lo único que se es que en mis pupilas se ha quedado tu sonrisa grabada y mis ojos dicen que teniéndote a ti, para que quieren más.
Hace tiempo que cada letra de cada sílaba de cada palabra de cada verso lleva tu nombre. Entre esas noches de luna en el cielo y skylines atardeciendo. Entre esas sonrisas antes de beber cerveza, en la calada que le diste a mi cigarrillo.
La semana pasada estabas a mi lado en el parque, con el sol rozando nuestros cuerpos (puto sol que se pone en medio) con ganas de comernos el mundo
Y ahora, ahora solo tengo ganas de comerte a tí.

viernes, 11 de abril de 2014

Que no me despierten.

No sé si estoy soñando pero es que es mirar esa sonrisa y que se me olvide todo. En la noche de la ciudad de los gatos con un par de cervezas (en cada mano) y mirando a la Gran Vía, con la mirada perdida. No se en qué estarás pensando, pero yo no pienso dejar de mirarte. Mira que le juré a la luna la última vez que la ví que no me iba a volver a enamorar, que antes me entrego a ella, pero es que la luna de hoy no me suena de nada. Yo que presumía de regalar sonrisas, vienes tú y no puedo dejar de enseñarla sin recibir nada a cambio (o si). Una gata nocturna, que va de tejado en tejado; saltando de Argüelles a Malasaña, y de ahí al cielo, y que si me caigo me da igual, total, tengo 7 vidas, aunque esta segunda me está pasando factura. Ahora vienes tú y me pones los pies en la tierra, porque la ciudad vista desde abajo cambia totalmente (eso me dijiste), y ya ni me dejas caer. Riéndonos viendo la gente pasar, con bromas que acaban en sonrisas que dicen algo (aunque al final no lo digas) y miradas haciéndose un guiño, poético. Soñando despiertos (esta noche no me dejes dormir). Estás tan callado que estoy segura que las voces en tu cabeza no se callan. Pero aún no, supongo que solo me queda mirar el skyline contigo sonriendo al lado. Que si esto es un sueño, a mí que no me despierten .

martes, 25 de marzo de 2014

Gatos pardos.

Y aquí estamos en la noche de Madrid. Andando por las calles entre risas mirando al cielo de un día de Febrero, despejado. Uno al lado del otro hablando de cosas que probablemente ninguno de los dos recordemos, pero lo recordamos.
Esta noche nada importa.
Subiendo la Gran Vía con un par de cervezas (cada uno) encima, y que importa. De bar en bar, nuevas historias que contar, y a quien le importa.
Parecemos actores de un vídeo de alguna canción de Leiva, de esas que dicen que las calles de Madrid están oscuras y que gatos callejeros vagan por ella buscando un poco de calor, pero que al salir el sol, cada uno vuelve a su tejado.
Y es que en ese bar inglés, mientras el chico está sentado en una mesa a parte con la mirada bajada, la chica está sentada en la otra mesa alta con otra cerveza en la mano riéndose por algún chiste que habrá contado alguno de sus amigos, pero que no sabe cuál es, ya que estaba mirando a ese gato pardo. Se echa el pelo para atrás y sigue riéndose dando otro sorbo a esa rubia, a ver si consigue arrebatarle por arte de alcohol todos los recuerdos que tiene en la cabeza.
Y él la sigue, se une y le da otro sorbo con la esperanza de ahogar la última discusión que le ha matado por dentro. Sonríen.
Menudos gatos.
Pero igual que Cenicienta al convertirse en princesa; o ese Náufrago que, al final, no naufraga; en esas callejuelas de Madrid de madrugada; se ríen., se divierten, se empujan y se abrazan. Y se vuelven a reír, se miran. Le mira mientras él sonriendo está bajando la calle. Y él la mira mientras ella mira el cielo oscuro pidiendo a saber qué deseo (ojala lo supiera).
Y alli arriba la luna se ríe de ese par de gatos callejeros. Mira la ilusa que se cree que ahi comienza algo. Mira el cobarde, que no es capaz de decir adiós a la mujer cuando en realidad se muere por esa gata. La luna les grita "Eh! que cuando yo me vaya, cada uno volveréis a vuestro tejado y que aquí no ha pasado nada". Pero sí, si ha pasado.
Porque Madrid es la ciudad de gatos, y los gatos tienen siete vidas.

sábado, 22 de febrero de 2014

Y esto es así.

Totalmente desnuda. Como si te hubieran quitado la ropa que te cubría y te protegía y estuvieras al descubierto.
No se bien si es porque me han quitado a una persona, o porque me han quitado todo lo que siento. Todo. Alegría, amor, cariño, ilusión, pero también tristeza, dolor, rabia, odio.
No siento nada.
Es muy duro cuando lo das todo por una persona todo. Se lo dices y no te cree, no se da cuenta, o al menos no quiere hacerlo. Como tienes todo el contra y aun sigues, mar adentro, mar adentro.
Lo que no sabes es que estás tu sola en ese mar. Sola.
No pretendo que quede bonito. No quiero que sea esa típica entrada metafórica llena de frases que coges y pones en twitter o que te escribes en un cuaderno. Hoy solo quiero decir lo que llevo dentro.
Era la persona más bonita que he visto nunca. Tanto por fuera como por dentro, la más bonita. La conocí casi por casualidad, la casualidad más bonita. Una cosa llevó a la otra y al final me enamoré.
Tuve la suerte de que la tuve a mi lado bastante tiempo, aunque menos del que quería la verdad.
Sentí cosas que, bueno, podéis tacharme de cursi pero me da igual. La quería y eso es así.
Pero las relaciones se acaban y esta no iba a ser menos.
Aún así día tras día miraba para ver si estaba bien.
Ah, ¿lo que sentía? nada lo típico. Con sus besos se me paraba el mundo, me encantaba hundirme cuando me daba un abrazo o sentarme encima suya como si fuera un bebe. Me encantaba cuando nos picábamos y nos íbamos pegando por la Gran Vía. Oh, eso sí que era genial. Y ni que decir tiene los días en su casa. El puto paraíso. Nadie nos miraba, nadie hablaba, solo estamos en su casa, a veces en silencio, a veces besándonos, a veces riéndonos, pero sin importar nada más. Yo creo que ha sido una persona que me llenaba.  Me encantaba verla sonreír, tenía una sonrisa preciosa. Pero preciosa de verdad. Hubiera dado la vida por ella, queria tenerla al lado todo el tiempo, quería hacerla feliz de verdad. Que se sintiese especial, porque lo es.
Me hacía cosquillitas con sus mensajes, con sus caricias con su todo.
No pondré ni imagen con esta entrada, porque ninguna se puede igualar a ella.
Y se que la echaré de menos, se que la seguiré queriendo.
¿Que por qué hablo en pasado? No lo sé ni yo.

jueves, 23 de enero de 2014

Entre paréntesis.

Que triste es ese último beso
que das, sin saber que lo es. Ilusa, besas pensando que en un par de dias, cinco a lo sumo volverás a dar otros tantos (ojalá). Pero esos dos días nunca llegan y esos besos se quedan en el aire. Ilusiones con complejo de espejismo que crees (deseas) ver pero no ves. Ese beso corriendo antes de subir al metro, fue el último.
¿Ese abrazo espontáneo en mitad de la Gran Vía? ¿Esas conversaciones entre risas en el parque que acababan en cosquillas? Ya no volverán (o quizá sí). Eso, querida (pequeña) astronauta, fue el último.
Que irónico. Yo, que siempre decía "Eh! último no, penúltimo, siempre penúltimo" y me iba a casa; ahora me ahogo por ese 'pen' que me sacaba a flote.
Porque ese pen ya no está.
Se (v)a. H(u)ye y s(e) acorra(l)a. Se (v)a. (E)scondido bajo un punto y final, cuando lo único que quiero es que sea ese texto entre paréntesis (..).