martes, 25 de marzo de 2014

Gatos pardos.

Y aquí estamos en la noche de Madrid. Andando por las calles entre risas mirando al cielo de un día de Febrero, despejado. Uno al lado del otro hablando de cosas que probablemente ninguno de los dos recordemos, pero lo recordamos.
Esta noche nada importa.
Subiendo la Gran Vía con un par de cervezas (cada uno) encima, y que importa. De bar en bar, nuevas historias que contar, y a quien le importa.
Parecemos actores de un vídeo de alguna canción de Leiva, de esas que dicen que las calles de Madrid están oscuras y que gatos callejeros vagan por ella buscando un poco de calor, pero que al salir el sol, cada uno vuelve a su tejado.
Y es que en ese bar inglés, mientras el chico está sentado en una mesa a parte con la mirada bajada, la chica está sentada en la otra mesa alta con otra cerveza en la mano riéndose por algún chiste que habrá contado alguno de sus amigos, pero que no sabe cuál es, ya que estaba mirando a ese gato pardo. Se echa el pelo para atrás y sigue riéndose dando otro sorbo a esa rubia, a ver si consigue arrebatarle por arte de alcohol todos los recuerdos que tiene en la cabeza.
Y él la sigue, se une y le da otro sorbo con la esperanza de ahogar la última discusión que le ha matado por dentro. Sonríen.
Menudos gatos.
Pero igual que Cenicienta al convertirse en princesa; o ese Náufrago que, al final, no naufraga; en esas callejuelas de Madrid de madrugada; se ríen., se divierten, se empujan y se abrazan. Y se vuelven a reír, se miran. Le mira mientras él sonriendo está bajando la calle. Y él la mira mientras ella mira el cielo oscuro pidiendo a saber qué deseo (ojala lo supiera).
Y alli arriba la luna se ríe de ese par de gatos callejeros. Mira la ilusa que se cree que ahi comienza algo. Mira el cobarde, que no es capaz de decir adiós a la mujer cuando en realidad se muere por esa gata. La luna les grita "Eh! que cuando yo me vaya, cada uno volveréis a vuestro tejado y que aquí no ha pasado nada". Pero sí, si ha pasado.
Porque Madrid es la ciudad de gatos, y los gatos tienen siete vidas.

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