
No sé si estoy soñando pero es que es mirar esa sonrisa y que se me olvide todo. En la noche de la ciudad de los gatos con un par de cervezas (en cada mano) y mirando a la Gran Vía, con la mirada perdida. No se en qué estarás pensando, pero yo no pienso dejar de mirarte. Mira que le juré a la luna la última vez que la ví que no me iba a volver a enamorar, que antes me entrego a ella, pero es que la luna de hoy no me suena de nada. Yo que presumía de regalar sonrisas, vienes tú y no puedo dejar de enseñarla sin recibir nada a cambio (o si). Una gata nocturna, que va de tejado en tejado; saltando de Argüelles a Malasaña, y de ahí al cielo, y que si me caigo me da igual, total, tengo 7 vidas, aunque esta segunda me está pasando factura. Ahora vienes tú y me pones los pies en la tierra, porque la ciudad vista desde abajo cambia totalmente (eso me dijiste), y ya ni me dejas caer. Riéndonos viendo la gente pasar, con bromas que acaban en sonrisas que dicen algo (aunque al final no lo digas) y miradas haciéndose un guiño, poético. Soñando despiertos (esta noche no me dejes dormir). Estás tan callado que estoy segura que las voces en tu cabeza no se callan. Pero aún no, supongo que solo me queda mirar el skyline contigo sonriendo al lado. Que si esto es un sueño, a mí que no me despierten .
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